El pavimento continuo de hormigón pulido, es el sistema de pavimentación basado en le realización de una solera de hormigón de características técnicas adecuadas y elaborado en planta, que una vez vertido y nivelado se le aplica sobre la superficie fresca un mortero compuesto por áridos, minerales y cemento, con pigmentos de color para darle el acabado deseado.
Una vez aplicado el mortero sobre la superficie fresca se procederá mediante un sistema mecánico, a integrar este mortero en el hormigón para conferirle mayor dureza y resistencia a la abrasión.
Pueden obtenerse varios tipos de acabados, fratasado, semipulido o pulido, que dependerá de uso al que se vaya a someter el pavimento.
En estas aplicaciones hay que destacar la importancia que tiene la losa de hormigón por su homogeneidad, y que se ve incrementada cuando se produce una armadura con malla de acero, fibras metálicas, o de polipropileno, así como la mayor resistencia a la abrasión que obtiene cuando se le incorporan refuerzos en la capa de rodadura mediante compuestos de cuarzo-corindón, basaltos o partículas metálicas.